LO QUE ES Y LO QUE DEBERÍA SER
“Estoy casada y tengo hijos”, dijo ella,
“pero parece que hubiera perdido todo afecto. Estoy agotándome lentamente.
Aunque me empeño en actividades sociales, ellas constituyen una forma de
pasatiempo y veo su futileza. Nada parece interesarme profunda y plenamente.
Hace poco tomé unas largas vacaciones para alejarme de la rutina de mi familia
y de las actividades sociales, y trate de pintar, pero mi espíritu no estaba en
eso. Me siento completamente apagada, sin iniciativa, deprimida y profundamente
descontenta. Soy todavía joven, pero el futuro me parece por completo sombrío.
He pensado en el suicidio, pero de algún modo me doy cuenta de su total
estupidez. Estoy cada vez más confusa, y mi descontento parece no tener fin”.
¿Acerca de qué está Ud. confundida? ¿Es su problema el de los
parientes?
“No, no es eso. Lo he pasado, y he salido de él sin demasiada
dificultad; pero estoy desconcertada y nada parece satisfacerme.
Tiene Ud. algún problema determinado, o meramente está descontenta
en general? Debe haber en el fondo alguna ansiedad, algún temor, y
probablemente Ud. no se da cuenta de ello. ¿Desea Ud. saber qué es?
“Si, es por eso que he venido a verle. Realmente no puedo continuar
así. Me parece que nada tiene la menor importancia, y periódicamente me siento
muy indispuesta.
Su indisposición puede ser una evasión de sí misma, de sus
circunstancias.
“Probablemente es así. Pero, ¿qué puedo hacer? Estoy verdaderamente
desesperada. Antes de irme debo encontrar una salida a todo esto”.
¿El conflicto es entre dos cosas efectivas, o entre lo efectivo y
lo ficticio? ¿Es su descontento mera insatisfacción, que parece ser satisfecha
fácilmente, o es un sufrimiento sin causa? La insatisfacción pronto halla un
canal particular por el cual se satisface; la insatisfacción se canaliza
rápidamente, pero el descontento no puede ser mitigado por el pensamiento. Eso
que llamamos descontento ¿surge por el hecho de no encontrar satisfacción? Si
Ud. encontrara satisfacción, ¿desaparecería su descontento? Lo que Ud. está
buscando ¿no es en realidad alguna forma de permanente satisfacción?
“No, no es eso. Realmente no busco ninguna clase de satisfacción —o
por lo menos así lo creo—. Todo lo que sé es que estoy en confusión y
conflicto, y que al parecer no puedo salir de allí”.
Cuando Ud. dice que está en conflicto, debe ser en relación con
algo: en relación con su esposo, con sus hijos, con sus actividades. Si como
dice, su conflicto no es algo de esto, entonces sólo puede ser entre lo que Ud.
es y lo que quiere ser, entre lo efectivo y lo ideal, entre lo que es y el mito de lo que debería ser. Usted tiene una idea de lo
que Ud. debería ser, y tal vez el conflicto y la confusión provengan del deseo
de encajar en este molde proyectado por Ud. misma. Usted está luchando por ser
algo que no es. ¿Es eso?
“Comienzo a ver dónde está mi confusión. Me parece que lo que Ud.
dice es cierto”.
El conflicto está entre lo efectivo y el mito, entre lo que Ud. es
y eso que le gustaría ser. El modelo del mito ha sido elaborado desde la
infancia y se ha ampliado y profundizado progresivamente creciendo en contraste
con lo efectivo y modificándose constantemente según las circunstancias. Este
mito, como todos los ideales, las metas, las utopías, está en contradicción con
lo que es, lo implícito, lo efectivo; por lo tanto el mito es una evasión de
aquello que Ud. es. Esta evasión inevitablemente crea el estéril conflicto de
los opuestos; y todo conflicto, interno o externo, es vano, fútil, estúpido,
creador de confusión y antagonismo.
Por consiguiente, si puedo expresarlo así, su confusión proviene
del conflicto entre lo que Ud. es y el mito de lo que Ud. debería ser. El mito,
el ideal, es irreal; es un escape autoproyectado, no tiene ninguna efectividad.
Lo efectivo es lo que Ud. es. Lo que Ud. es, es mucho más importante que lo que
Ud. debería ser. Usted puede comprender lo que es, pero no puede comprender lo
que debería ser. No hay comprensión
de una ilusión, sólo hay comprensión del modo como ella se produce. El mito, lo
ficticio, lo ideal, no tiene validez; es un resultado, un fin, y lo importante
es comprender el proceso por el cual él ha surgido.
Para comprender lo que Ud. es, ya sea agradable o desagradable,
debe cesar enteramente el mito, el ideal, el futuro estado autoproyectado. Sólo
entonces podrá Ud. asir lo que es.
Para comprender lo que es, debe
haber liberación de toda distracción. La condenación o justificación de lo que es, es distracción. La comparación es
distracción; es resistencia o disciplina contra lo efectivo. El mismo esfuerzo
o compulsión para comprender es distracción. Toda distracción es un impedimento
para la veloz persecución de lo que es.
Lo que es no es estático; está en
constante movimiento, y para seguirlo es necesario que la mente no esté atada a
ninguna creencia, a ninguna esperanza de éxito o temor de fracaso. Sólo en la
pasiva y alerta percepción puede revelarse lo que es. Esta revelación es atemporal.