jueves, 29 de mayo de 2014

CONDICIONAMIENTO



CONDICIONAMIENTO

Estaba él muy interesado en ayudar a la humanidad, en hacer buenas obras, y actuaba en varias organizaciones de beneficencia social. Decía que literalmente nunca se había tomado unas largas vacaciones y que desde su graduación del colegio había trabajado constantemente para el mejoramiento del hombre. Claro que no recibía dinero alguno por el trabajo que estaba haciendo. Su labor siempre había sido muy importante para él y estaba muy apegado a lo que hacía. Había llegado a ser un trabajador social de primera clase y esto le gustaba mucho. Pero había oído en una de las conferencias algo sobre las diversas clases de evasión que condicionan la mente, y quería hablar sobre ello.
“¿Cree Ud. que sea condicionamiento el ser un trabajador social? ¿No sirve ello más que para provocar mayor conflicto?”
Averigüemos qué es lo que queremos decir con la palabra condicionamiento. ¿Cuándo somos conscientes de ser o estar condicionados? ¿Nos damos cuenta alguna vez de ello? ¿Sois consciente de estar condicionado o sólo lo sois del conflicto, de la lucha, en diversos niveles de vuestro ser? Seguramente que nos damos cuenta, no de nuestro condicionamiento, sino sólo del conflicto, del dolor y del placer.
“¿Qué quiere Ud. decir con la palabra conflicto?”
Todas las clases de conflicto: el conflicto entre naciones, entre diversos grupos sociales, entre individuos, y el conflicto dentro de uno mismo. ¿No es inevitable el conflicto en tanto no haya integración entre el actor y su acción, entre el reto y la respuesta? El conflicto es nuestro problema, ¿no es verdad? No algún conflicto determinado, sino todo conflicto: la pugna entre ideas, creencias ideologías, entre los opuestos. Si no hubiera conflicto, no habría problemas.
“¿Es que sugiere Ud. que todos debamos buscar una vida de aislamiento, de contemplación?”
La contemplación es ardua, es una de las cosas más difíciles de comprender. El aislamiento, aunque cada uno lo esté buscando a su manera, consciente o inconscientemente, no resuelve nuestros problemas; por el contrario, los aumenta. Estamos tratando de comprender cuáles son los factores del condicionamiento, que traen nuevo conflicto. Sólo nos damos cuenta del conflicto, del dolor y del placer, y no percibimos nuestro condicionamiento. ¿Qué es lo que favorece el condicionamiento?
“Las influencias sociales o del medio ambiente; la sociedad en que hemos nacido, la cultura en que nos hemos criado, las presiones económicas y políticas, y así sucesivamente”.
Así es; pero ¿es eso todo? Esas influencias son nuestro propio producto, ¿no es cierto? La sociedad es el resultado de la relación del hombre con el hombre, lo cual es bastante evidente. Esta relación es de uso, de necesidad, de consuelo, de satisfacción, y crea influencias, valores, que nos atan. Esta atadura es nuestro condicionamiento. Por nuestros propios pensamientos y acciones estamos atados; pero no sabemos que estamos atados, sólo nos damos cuenta del conflicto de placer y dolor. Parece que nunca pasamos más allá de esto; y si lo hacemos, es sólo para entrar en nuevo conflicto. No nos damos cuenta de nuestro condicionamiento, y mientras no nos demos cuenta, no podremos producir más que nuevo conflicto y confusión.
“¿Cómo va uno a darse cuenta de su propio condicionamiento?”
Solamente es posible comprendiendo otro proceso, el del apego. Si podemos comprender por qué estamos apegados, entonces acaso podamos darnos cuenta de nuestro condicionamiento.
“¿No es ese un rodeo bastante grande para llegar a una cuestión directa?”
¿Lo es? Tratad simplemente de daros cuenta de vuestro condicionamiento. Sólo lo podréis conocer indirectamente, en relación con alguna otra cosa. No podéis percibir vuestro condicionamiento como una abstracción, porque entonces será meramente verbal, sin mucho sentirlo. Sólo percibimos el conflicto. El conflicto existe cuando no hay integración entre el reto y la respuesta. Este conflicto es resultado de nuestro condicionamiento: El condicionamiento es apego: apego al trabajo, a la tradición, a la propiedad, a las personas, a las ideas, y así sucesivamente. Si no hubiera apego, ¿habría condicionamiento? Desde luego que no. Así pues, ¿por qué estáis apegados? Yo estoy apegado a mi país, porque mediante la identificación con él llego a ser alguien. Me identifico con mi trabajo y el trabajo se vuelve importante. Yo soy mi familia, mi propiedad; estoy apegado a ellas. El objeto a que me apego me ofrece el medio de escape de mi propia vacuidad. El apego es evasión, y es la evasión lo que fortalece el condicionamiento. Si estoy apegado a vos, es porque vos os habéis convertido en el medio de escape de mí mismo; por eso sois muy importante para mí y yo tengo que poseeros, adherirme a vos. Llegáis a ser el factor que condiciona, y el escape es el condicionamiento. Si podemos darnos cuenta de nuestras evasiones, entonces podremos percibir los factores, las influencias que contribuyen al condicionamiento.
“¿Es que estoy yo escapando de mí mismo por medio de la labor social?”
¿Estáis atado, ligado a ella? ¿Os sentiríais perdido, vacío, fastidiado, si no realizaseis esta labor social?
“Estoy seguro de ello”.
El apego a vuestro trabajo es vuestra evasión. Hay evasiones en todos los niveles de nuestro ser. Vos huís por medio del trabajo; otro, por la bebida; otro, por las ceremonias religiosas; otro, por el conocimiento; uno más, por medio de Dios; y otro se entrega a las diversiones. Todas las huidas son lo mismo. No hay escapes superiores o inferiores. Dios y la bebida están al mismo nivel mientras sean evasiones de lo que nosotros somos. Cuando seamos conocedores de nuestros escapes, solamente entonces es cuando podremos conocer nuestro condicionamiento.
“¿Qué debo hacer si dejo de escapar por medio de la labor social? ¿Hay algo que yo pueda hacer sin huir? ¿No es toda mi acción una forma de escapar de lo que yo soy?”
¿Es esta pregunta meramente verbal o refleja una cosa efectiva, un hecho que estáis experimentando? Si no escapaseis, ¿qué ocurriría? ¿Lo habéis intentado alguna vez?
“¡Lo que está Ud. diciendo es tan negativo, si se me permite decirlo! Usted no ofrece nada que sustituya al trabajo”.
¿No es toda sustitución otra forma de escapar? Cuando una forma determinada de actividad no es satisfactoria o trae conflicto de nuevo, nos volvemos hacia otra. Sustituir una actividad por otra sin comprender la evasión es bien fútil, ¿no? Son estos escapes y nuestro apego a ellos lo que contribuye al condicionamiento.
Este trae problemas, conflicto. El condicionamiento es lo que impide nuestra comprensión del reto; estando condicionados, nuestra respuesta tiene que crear conflicto inevitablemente.
“¿Cómo puede uno estar libre de condicionamiento?”
Sólo comprendiendo, dándonos cuenta de nuestros escapes. Nuestro apego a una persona, al trabajo, a una ideología, es el factor que condiciona; esto es lo que tenemos que comprender, y no buscar una huida mejor o más inteligente. Todas las evasiones son carentes de inteligencia, pues inevitablemente producen conflicto. Cultivar el desapego es otra forma de escape, de aislamiento; es apegarse a una abstracción, a un ideal llamado desapego. El ideal es ficticio, fabricado por el ego, y convertirse en el ideal es una evasión de lo que es. Sólo habrá comprensión de lo que es, una acción adecuada con respecto a lo que es, cuando la mente ya no esté buscando ninguna evasión. El pensar mismo en lo que es, es un escape de lo que es. Pensar sobre el problema es eludir el problema; porque pensar es el problema, y el único problema. La mente, no queriendo ser lo que ella es, temerosa de lo que es, busca estas diversas huidas; y el medio de escapar es el pensamiento. Mientras exista un pensar, habrá evasiones, apegos, que no hacen más que reforzar el condicionamiento.
Se libra uno del condicionamiento cuando se libra del pensar. Cuando la mente está del todo en calma, sólo entonces hay verdadera libertad para que lo real sea.